lunes, 30 de marzo de 2020

La gripe española en Ecuador

Saludos a todos

En esta ocasión, me he permitido "hurgar" en la historia de país para saber como fue la respuesta y accionar de nuestros gobernantes y dirigentes durante la pandemia de la "gripe española" de 1918. En ese "trasegar" de información, tuve la suerte de encontrarme con el informe de investigación intitulado: Historia de la "gripe española"que llegó a Quito en 1918 cuyo autor es el Sr German Alfredo Rodas Chaves y que reposa en el archivo de la Universidad Andina Simon Bolivar- Ecuador, del cual me permití extraer algunos párrafos y ponerlos a su consideración:

Ecuador en el año 1918....
"Este periodo estuvo dado por la segunda administración de Leonidas Plaza ocurrida entre 1912-1916 y de Alfredo Baquerizo Moreno, colaborador cercano de Plaza en su administración y quien gobernó al país entre el 1 de septiembre de 1916 al 31 de agosto de 1920. Se caracterizó por  un cese de confrontaciones con la Iglesia a cambio de estabilizar ciertas reformas que, finalmente, no modificaron los contextos estructurales del Ecuador; se buscó un consenso con las oligarquías en el marco de concesiones al latifundismo serrano y de un proceso de entrega del poder político a la banca guayaquileña, especialmente al banco Comercial y Agrícola"

La gripe española llega al país...
"En la primera quincena del mes de Octubre de 1918, aparecieron en el país datos e informaciones de prensa que dieron cuenta del brote, en varias partes del mundo -y en países de nuestra región- de la pandemia llamada “gripe española”; se comentó de sus terribles efectos y se hizo referencia de los países a los cuales había invadido en medio de la guerra; también se informó que varios países latinoamericanos se hallaban ya afectados por la gripe."

"El jueves 24 de octubre de 1918, el diario “El Día” en su primera página titula: “Gran epidemia asoladora visita ambos continentes. Inminente peligro para el Ecuador”. De otro lado la reseña periodística informó que en Río de Janeiro existieron al menos quinientos mil casos de contagio con un número de cincuenta personas muertas por día."

"En la misma fecha el diario “El Telégrafo” publicó una entrevista al médico Luis Cornejo Gómez, acerca de las características de la “peste gripal”. El entrevistado se refirió a la presencia de la gripe en varios países sudamericanos y señaló: “que la gripe llegará al Ecuador y que los Municipios deben estar preparados frente a este inminente problema de salud”

"El 25 de octubre el Ministro José María Ayora, envió una comunicación al Decano de la Facultad de Medicina -se trataba de Isidro Ayora,  hermano del Ministro y quien a la fecha también ejerció las funciones de Concejal de Quito- solicitándole “que en la reunión de la Facultad de Medicina que debe tratar acerca de las medidas que deben emplearse para combatir la fiebre tifoidea en la capital…el gobierno aprovecha de la oportunidad para pedir a usted que en dicha reunión se trate también sobre las medidas que deben adoptarse para impedir la terrible epidemia de la gripe (...).

"Los médicos que fueron designados para combatir la epidemia gripal fueron personajes de enorme significación en el mundo académico; se trató de los doctores Isidro Ayora Cueva,  Luis Dávila y Aurelio Mosquera Narváez, este último docente universitario y concejal de Quito."


"Con la finalidad de facilitar la tarea de los médicos, la ciudad de Quito fue dividida en ocho zonas, cada una de ellas, bajo la responsabilidad de un médico, los cuales tendrían la facultad de usar el contingente de otros médicos residentes en la ciudad, egresados o estudiantes de niveles superiores de la Facultad de Medicina. Para lograr lo anteriormente señalado, se dictaminó que los médicos residentes en la ciudad de Quito tendrían que identificar su vivienda con una bandera de un metro de largo por sesenta de ancho de color blanco y con una cruz roja en el centro."

"A fin de que la ciudadanía pudiera consultar a los médicos con facilidad, en el caso de que requirieran de su ayuda, se estableció adicionalmente, que todos los médicos de la ciudad prestarían servicios de asistencia, sin cobrar por sus servicios. En las calles todo médico quedó obligado a llevar la escarapela visible de la Facultad de Medicina con el fin de ser distinguidos con facilidad...."

"El aparecimiento de los primeros casos de gripe en Guayaquil, correspondieron el 6 de diciembre de 1918. Una vez que hizo presencia la gripe en el Puerto de Guayaquil, la alarma en la ciudadanía fue enorme, tanto así que la población comenzó a concurrir a los hospitales de la ciudad frente a cualquier síntoma parecido a dicha gripe -por ejemplo resfriados comunes y benignos- generando niveles de pánico en la comunidad propios de estos acontecimientos, lo cual demandó que este estado de alarma fuera comentado en la prensa local con el consiguiente pedido de tranquilidad a la población"


"Las primeras informaciones de los casos de “gripe española” en el puerto los refirió el diario “El Comercio”; el mismo diario informó cinco días después, el 18 de diciembre, que la gripe había aparecido ya en Quito, de manera concreta en una fábrica de tejido de Sangolquí.
La epidemia una vez que arribó a Quito obligó a algunas acciones: “en esa misma fecha se ordenó la clausura de las escuelas y colegios de la capital y se empezó a poner en práctica todo el plan de campaña acordado anteriormente por el Gobierno, la junta de Beneficencia, la Municipalidad y la Sanidad”.


"El informe final, de julio de 1918 a junio de 1919, que fuera entregado al Ministro de lo Interior y Sanidad, así como a la Dirección de Sanidad por parte de la Subdirección de Sanidad de Pichincha,  reportó que entre 1918 y 1919 hubo 15.070 casos de gripe en la ciudad de gripe, más 43 provenientes del campo, en ese mismo periodo, y por la misma enfermedad, se produjeron 185 defunciones."

"Finalmente y si tratara de poner una fecha de cierre de la presencia epidémica de la gripe en Quito, podría señalar que el 17 de enero de 1918 fue un momento de corte para la presencia de la gripe en su expresión de epidemia".

domingo, 29 de marzo de 2020

Voces del pasado que hacen eco en el presente. Memorias de una pandemia




Saludos nuevamente.


Hoy les traigo algunas crónicas escritas allá por el año 1918 a propósito de la pandemia de la mal llamada "gripe española". Pese a que ya han pasado mas de 100 años y las circunstancias en las que se produjo esa enfermedad son diferentes a la actual (recordar que el mundo estaba saliendo de la Primera Guerra Mundial), las voces y los contextos no dejan de retumbar y de manera escalofriante atraviesa por cada uno de nuestros sentidos cuando nos dedicamos a la triste tarea de encontrar las similitudes de aquella lejana epidemia con nuestra situación actual.




Les comparto los extractos de algunos pasajes de interés tomados del portal Infobae y de la BBC (edición digital):

Gripe española, la crisis detrás de la gran pandemia del siglo XX ...



A propósito de lo que describió un soldado apostado en un campo militar en Arkansas en 1918: 

"Los ojos arden, como si dos hornallas se hubieran instalado en la córnea. El dolor de cabeza es abrumador, tan desesperante que, de existir la opción, más de uno se la hubiera arrancado. Parece una fulminante lección de anatomía: se tiene conciencia de cada una de las partes de su cuerpo: todas duelen" 




La descripción del médico la sintetizaba así: 

"Fiebre muy alta. Prolongados ataques de tos. Escalofríos permanentes y transpiración. La alta temperatura los hace delirar. Lo que el paciente no puede ver es el color de su cara. Las mejillas ya no se sonrojan. Los labios adquirieron un violeta amarronado. La piel adoptó un tono grisáceo, como si fuera una señal inequívoca de que la vida de esa persona se desvanece. Los pies se tornan negros. Y el aire falta. Primero, la respiración rápida, trabajosa. Después un ahogo permanente. Esa metamorfosis se producía en pocas horas, no más de un día. Y todos los cuadros -miles, millones- se parecían. Se agravaban a velocidades inusitadas. Y daba la sensación que esa enfermedad era imparable, que nadie podría escaparse de ella, que todos se contagiarían."


El olor de esas muertes era indescriptible”: la tragedia de la ...



La escritora Katherine Ann Porter logró sobrevivir pese a haberse contagiado y a haber estado internada en grave estado. Su novio murió. En su novela Pálido caballo, pálido jinete escribió: “Todos los teatros, los negocios y los restaurantes estaban cerrados. Las calles sólo estaban llenas de funerales durante el día y de ambulancias durante la noche”. 

La segunda ola fue la que provocó el mayor número de víctimas. Aumentó su poder de contagio y los pacientes empeoraban en cuestión de horas. Un médico militar norteamericano escribió sobre su experiencia en Boston: “Llegaban con un cuadro de gripe intenso pero normal y se transformaba muy rápido en una neumonía de una ferocidad nunca vista. A las pocas horas el cambio era estremecedor. En la cara sólo había piel pegada a sus huesos, casi sin color. La cianosis se extendía desde las orejas al resto del rostro. Se hacía difícil distinguir a los blancos de los negros. Era horrible. En cuestión de horas luchaban para no morir sofocados. Sólo en nuestro campamento había unas 100 muertes diarias”. 




La BBC describe esta dramática situación de la siguiente manera: 



Olor a muerte 


"Las implacables procesiones de cadáveres por las calles eran un espectáculo que un hombre de Stepney, en el este de Londres, nunca podrá olvidar. 
"Las funerarias no podían hacer los ataúdes lo suficientemente rápido y mucho menos pulirlos", escribió el 16 de mayo de 1973. "Los cuerpos cambiaban de color tan rápido después de la muerte que tuvieron que atornillarlos mientras esperaban el entierro". 
"Los sepultureros trabajaban desde el amanecer hasta el atardecer, los siete días de la semana, para sobrellevarlo. El olor de esas muertes era indescriptible".



Tumbas de soldados americanos contagiados por la gripe.






Y continua la descripción 

La gripe española también le provocó a algunas personas una psicosis que podía llevar a asesinatos y suicidios. Los informes periodísticos detallan algunas de estas muertes, que los tribunales atribuyeron al "delirio durante la influenza". 
Un hombre que estaba en la Fuerza Aérea Real en Blandford Camp en Dorset escribió: "Un bosque pequeño cerca del campamento se apodó 'el bosque de los suicidios' debido a la cantidad de hombres que tenían gripe y se suicidaban allí". 


"La gripe parecía dejar a las personas con la mente perturbada", relató. 
Un panadero de Norfolk golpeó a su esposa y dos hijos hasta la muerte antes de ahorcarse, según informó el Hartlepool Northern Daily Mail el 6 de noviembre de 1918. 

"Sitch fue atacado por la enfermedad la semana pasada y se obligó a toda la familia a permanecer en sus camas", relató el periódico. 


"Ayer por la mañana un vecino descubrió el cadáver de Sitch colgando de una soga en el dormitorio y luego encontraron a su esposa e hijos muertos a golpes en otra habitación".

sábado, 28 de marzo de 2020

A propósito de la epidemia del coronavirus en el Ecuador



Saludos cordiales a todos

En vista le hechos que están aconteciendo en nuestro país respecto a esta pandemia por coronavirus y las graves consecuencias materiales y humanas que está provocando particularmente en la sociedad ecuatoriana, me permito compartirles un extracto de la publicación realizada en el diario el Universo de la ciudad de Guayaquil del día 28 de marzo del 2020, donde se hace una reseña de como se controló la epidemia de fiebre amarilla del año 1842. Dejo a su criterio si estas recomendaciones son aplicables a nuestra actualidad:

Vicente Rocafuerte, el líder

PRIMERAS CONSTITUCIONES DE LA REPÚBLICA DEL ECUADOR: CONSTITUCIÓN ...


Las autoridades de la provincia del Guayas, encabezada por el gobernador, Vicente Rocafuerte, afrontaron con firmeza la epidemia para evitar su propagación. Rocafuerte ordenó la construcción de un hospital especial para atender a los afectados por la fiebre, dictó un reglamento de higiene que contenía los siguientes puntos:

  • Secar los pantanos, que forman el Estero Salado.
  • Poner lavaderos públicos en el río, para que no se lave la ropa en casa y se conserven los patios limpios y secos.
  • Limpiar los esteros.
  • Prohibir el establecimiento de alambiques en la ciudad.
  • Arreglar el sistema de letrinas.
  • Asear las calles de la ciudad.
  • Crear un nuevo panteón.
  • Crear una policía militar disciplinada para poner orden y hacer cumplir las disposiciones sanitarias.
  • Poner fuente en la ciudad para dar agua pura y buena a los pobres y no exponerlos a beber agua salada
  • Rocafuerte también se encargaría de evitar que la ciudad no quedara desabastecida de alimentos y medicinas básicas, además castigó con el fusilamiento a los especuladores.










Fuente: Memorial sobre la epidemia de la fiebre amarilla en Guayaquil, de Francisco Mariano Miranda

sábado, 6 de enero de 2018

Del estetoscopio al primer trasplante cardiaco


Saludos cordiales, aprovecho para desearles un feliz año 2018 y les agradezco por su gentil compañía en este espacio.

En esta ocasión  me permito dirigirme hacia ustedes con un par de  remembranzas históricas y que coinciden con el 50 aniversario del primer trasplante cardiaco ocurrido en el año de 1967 en el Groote Schuur Hospital por el Dr Christian Barnard
En el  año 1820 Rene Theophile Hyacinthe Laënnec concibió por primera vez uno de los elementos que ha acompañado el quehacer de los médicos durante casi 200 años y que a pesar de los grandes avances tecnológicos se hace imposible imaginar al obituario médico sin la compañía de ese enigmático elemento.
El estetoscopio permitió por primera vez acercar a los oídos del médico los ruidos que producían los diferentes órganos del cuerpo humano los cuales se constituyeron en una verdadera “orquesta” cuya partitura estaba pronta a ser descifrada.
No obstante y que a mi modo de ver, el que conseguiría cerrar esta magnánima obra, con un monumental obertura dedicada a toda la humanidad es el célebre cirujano Dr Christiaan Barnard, quien en el año de 1967, supo interpretar de la mejor manera la “partitura cardiaca” y lo llevó a conseguir uno de los mayores hitos de la medicina  como fue la consecución del primer trasplante cardiaco.

Dejo a consideración de ustedes esta serie de artículos en los cuales, se rememora dos hechos trascendentales de la historia de la medicina, y que por su importancia deberían servir de catapulta a las nuevas generaciones de médicos a buscar nuevos conocimientos pero que por degracia  nos vemos amenazados por una implacable “burocratización” del sistema de salud el cual avanza implacable en su objetivo de "desaparecer" para siempre a los nuevos Laënnec o Barnard y simplemente formar generaciones de “recetadores” que cumplan una determinada agenda marcada por el decadente sistema de salud en el cual actualmente nos vemos envueltos. 


Bibliografía recomendada:
  1. doi:10.1093/eurheartj/ehx697
  2. doi:10.1093/eurheartj/ehx696
  3. DOI: 10.1161/CIRCULATIONAHA.117.029753
  4. doi:10.1093/eurheartj/ehx694
  5. doi.org/10.1016/j.ijcard.2017.09.013

martes, 26 de diciembre de 2017

La medicina y la navidad

Estimados amigos
A propósito de estas fechas tan especiales me permití recopilar algunas noticias curiosas sobre la medicina y la navidad.
En los enlaces que coloco a continuación, encontrarán desde noticias jocosas hasta verdaderas historias de superación personal. Obviamente, ninguna de esas historias vienen acompañadas de una P<0,0005 o un IC de 99,9999% de confianza sin embargo vale la pena tomarlas en cuenta porque mas allá de la "evidencia de alta calidad" también está la "evidencia vivencial" que varias de estas personas nos pueden expresar y que con certeza no las hallaremos en ninguna "guideline"

Quiero desearles a todos los que acompañan este blog una feliz navidad y un próspero año nuevo

Los tests genéticos triunfan en Amazon como regalo de Navidad




El mensaje de Navidad de un grupo de médicos que se viralizó en las redes




Un cuento de Navidad - Estudiante de Medicina / Baltasar, interpretado por Djedje Apali



Médicos canadienses no cristianos trabajan voluntarios en hospitales en Navidad








Un médico cubano celebra la Navidad en el Everest






El testimonio del médico cordobés Rafael Barrientos: La historia de la pequeña Rahel





30 Increíbles regalos que todo médico espera recibir alguna vez en su vida
















































sábado, 10 de junio de 2017

Yerro es no creer, y culpa, creerlo todo. Principales causas de mortalidad en el Ecuador y el resto del mundo

Saludos cordiales, escribo nuevamente para ponerles a consideración estas imagenes sobre las principales causas de mortalidad tanto a nivel mundial y en el Ecuador.
Llama la atención las diferencias entre las estadísticas globales y las de nuestro país. 
Dejo a su consideración y espero sus comentarios










domingo, 21 de mayo de 2017

Los Congresos Médicos. De la intelectualidad a la vanidad personal





Estimados amigos y colegas: 

Una vez más me permito dirigirme hacia ustedes con un tema bastante interesante y no menos espinoso que forma parte del “diario vivir” del médico ecuatoriano como es la verdadera utilidad de los congresos médicos como modelo de actualización permanente de conocimientos
Un artículo publicado en la revista Jama cuyo autor es John P. A. Ioannidis (JAMA, March 28, 2012—Vol 307) hace varias reflexiones respecto al tema y que vale la pena tomarlas en cuenta para su profundización.
El autor comienza haciéndose una pregunta interesante ¿Las conferencias médicas tienen algún propósito? Se sabe por la historia que muchas de las grandes hazañas en el campo de la medicina han partido de estas grandes reuniones en donde se han dado a conocer los avances más importante dentro de ese campo y que ahora manteniendo ese legado histórico, nuestras actuales reuniones y conferencias, se organizan con el fin de transmitir los nuevos avances y conocimientos a los profesionales de la y crear una política de excelencia a fin de mejorar la calidad de vida de la sociedad en su conjunto.
Pues bien, en realidad todas estas palabras no terminan de caer casi que en el campo del surrealismo y de las utopías dignas de algún libro de cuentos o de fabulas con la única diferencia de que el final de la obra no siempre va a ser feliz como al que estamos acostumbrados a leer.
Un dato que pone de manifiesto el autor es que aproximadamente por año se organizan alrededor de 100.000 conferencias científicas por lo que cabe hacerse algunas preguntas ¿Cuánto de este conocimiento llega a formar parte de nuestro arsenal diagnóstico-terapéutico en el día a día con nuestros pacientes?  ¿Cuál es el nivel de calidad de la información expuesta en tales reuniones? ¿Existe rigor metodológico para la elaboración y posterior socialización de los resultados llevados a estos simposios?
En nuestro caso en particular, existe poco interés por realizar y publicar trabajos de verdadero impacto científico y en muchos casos solo nos conformamos con realizar concursos de historias clínicas o presentaciones de casos. Obviamente, esto no quiere decir que no sean importantes sin embargo hay que recordar que los casos clínicos corresponden al nivel más bajo y de menor peso de evidencia científica al momento de tomar una decisión en el ámbito clínico y que su validez termina cayendo casi que el campo de lo anecdótico.
Continuando con el análisis de este artículo, el autor llama la atención de lo que sucede con este tipo de publicaciones presentadas en los grandes congresos a nivel mundial y resalta que la gran parte de estos trabajos no son presentados de manera íntegra y que en muchos casos se presentan con resultados parciales e inexactos. Entonces, ¿cuál es el verdadero fin de estas reuniones? ¿Es más importante para el médico que presenta un determinado trabajo la “selfie” o el número de “likes” de su foto junto a un poster que contiene un trabajo que probablemente nunca verá la luz como artículo publicado?
Otro de los aspectos que topa este artículo y que a mi modo de ver se torna en uno de los puntos centrales y que tiene que ver con el sistema actual de  congresos médicos es la creación de verdaderos “gurus de la medicina” engendrados a partir de las diferentes sociedades médicas y que  como claramente expone el autor de este artículo: “Cada sociedad y organización profesional crea su grupo de líderes de opinión que son expertos cuyo valor está en ejercer  una amplia influencia sobre los asistentes independientemente de que sus afirmaciones carezcan o inclusive estén en contra de la evidencia con el único fin de “ganar el podio” entre el grupo de colegas de su especialidad sacrificando en muchos casos el valor y la calidad del contenido de la presentación”.
Es evidente que cada vez que asistimos a los diferentes congresos no es raro encontrarnos con esta situación ya que desde hace mucho tiempo las sociedades médicas en el Ecuador se han convertido en simples “clubes sociales” donde se le da más importancia al glamour y a las mutuas premiaciones y agasajos que a la producción intelectual a la que deberían estar obligadas a producir. Es triste y vergonzoso que algunas de las páginas web de las sociedades científicas ecuatorianas se hayan convertido en simples “redes sociales” donde el contenido se resume a las fotos de las actividades vacacionales de los miembros pertenecientes a la agremiación.
Sin embargo, creo que a pesar de todo se ha dado algunos pasos positivos a fin de regularizar de mejor manera la situación de los congresos médicos en el país. El hecho de que tengan que tener el aval de una institución de educación superior o que se tenga que hacer un examen posterior a la terminación del congreso a fin de obtener la respectiva certificación.  
Finalmente, vale la pena reflexionar en una de las inquietudes que manifiesta el autor de esta publicación “En los actuales momentos con el avance de las telecomunicaciones ¿son necesarias las mega conferencias con el sistema actual de organización? O será que acaso esos recursos invertidos para su organización ¿pueden ser dirigidos de mejor manera hacia actividades más productivas desde el punto de vista académico y científico?”

Para meditarlo, gracias y espero sus comentarios.  


 

domingo, 6 de noviembre de 2016

Medicina rural como sinónimo de atención primaria en salud

Después de varios meses de ausencia en este espacio, me permito nuevamente participar con mis comentarios  respecto a un artículo publicado en el diario El Comercio de la ciudad de Quito el día 25 de Octubre del 2016 titulado “La ilusoria década de la salud”. Al margen de cualquier sesgo político, hay una parte del mencionado artículo en la que quiero hacer énfasis y es sobre la atención primaria de la salud
A pesar de los avances que se ha logrado en materia social, pienso que en estos diez años hemos perdido una oportunidad histórica de haber podido transformar realmente nuestro sistema de salud. Lamentablemente, y pese a la ingente fuente de recursos económicos muy poco se hizo en este contexto, ya que seguimos padeciendo los mismos desfases de hace más de 20 años con una precaria atención a nuestros pacientes la cual se hace evidente en el día a día, cuando pasamos por los departamentos de consulta externa de los hospitales del país, las cuales están colmadas de pacientes que producto de la desesperación por conseguir atención de calidad, procuran los hospitales cuando la mayor parte de sus patologías podían haberse resuelto en el primer nivel de atención.
Sin embargo, creo que el problema va más allá de estos últimos diez años. En nuestro país, desde hace más de 40 años se viene manteniendo el servicio de medicina rural obligatorio para el médico egresado de la facultad de medicina, en el cual por medio de un sorteo se le asigna una plaza en una determinada localidad debiendo permanecer ahí por un año. Si bien, este sistema ha permitido que las personas que viven en lugares alejados de los centros urbanos hayan podido acceder a una “adecuada” atención médica, creo que en los actuales momentos este sistema debería ser reformado a fin de que la atención primaria en salud sea ofrecida por personal capacitado en el tema como son los médicos especialistas en medicina familiar y no por médicos egresados de las facultados con muy poca experiencia profesional.
Por otro lado, mantener al médico egresado de la carrera de medicina un año fuera del ambiente académico hace que el profesional pierda destrezas y conocimientos y esto, sumado a la casi nula preocupación de las autoridades sanitarias sobre la formación médica continua constituye un verdadero atraco en donde en último término el paciente es el más perjudicado.

Por esta razón, pienso que en estos diez años se perdió una oportunidad histórica para reformar la práctica de la salud primaria en el Ecuador ya que con una adecuada planificación, se hubiese podido tener el suficiente número de médicos familiares con la más alta solvencia y calidad técnica para resolver la mayor parte de patologías que pueden ser atendidas a este nivel y de esa forma dar un paso definitivo hacia el mejoramiento de la atención para todos los ecuatorianos.

“La medicina es ciencia social, y la política no es otra cosa que medicina en gran escala”.
                                                                                            Rudolf Virchow

domingo, 10 de abril de 2016

Soluciones para un problema urgente

Saludos a todos los amables lectores de este blog 
En textos anteriores me he permitido manifestarles la preocupación que siento y que con certeza será la preocupación de muchos otros profesionales de la salud en el Ecuador sobre el decadente y poco práctico sistema de formación de los médicos que logran acceder a una plaza de residencia en los diferentes hospitales de nuestro país.
Sin embargo, en esta ocasión me permito poner a su consideración algunas ideas que pueden ser útiles para cambiar este "perverso" círculo vicioso en el que ha caído la salud en nuestro país.
Como antecedente es importante indicar que en nuestro país existe aproximadamente 2 médicos por cada diez mil habitantes (http://www.indexmundi.com) lo que lo ubica como uno de los países de la región con mejor densidad de médicos por número de habitantes, inclusive superando a países como Chile, Colombia o Perú. Entonces cabe preguntarse ¿ Por qué tenemos la necesidad de traer profesionales de otros países para que ocupen plazas de trabajo en los hospitales de nuestro país?. La respuesta está en los "terroríficos" y escalofriantes datos que arrojan las estadísticas en nuestro país. Según datos del INEC en el año 2010 el 24% de los médicos eran médicos generales, seguidos por un 7,9% de cirujanos generales, 7,8% de ginecólogos, 7,6% de pediatras y 3,9% de internistas. El resto de las diferentes subespecialidades tanto clínicas como quirúrgicas no llega a alcanzar el 4%. 
Entonces queda claro que el sistema de educación médica en nuestro país ha sido un fracaso ya que no hemos podido garantizar el suficiente número de especialistas de acuerdo a las necesidades que exige la demanda de atención de salud por lo que requiere una verdadera y urgente reestructuración.
En primer lugar y contrario a lo que se ha hecho en estos últimos años se debe nuevamente empatar la actividad asistencial con la actividad docente. No se puede culpar de la "baja producción" de la atención en nuestros hospitales al hecho de dedicar tiempo al proceso de enseñanza y de entrenamiento a los médicos en sus diferentes etapas de formación.
En segundo lugar debe existir un sistema nacional único de adjudicación de las plazas de residencia en las unidades públicas y de la seguridad social en nuestro país mediante un examen nacional en el cual se ponga a concurso todas las plazas de las especialidades básicas como son medicina interna, cirugía general, ginecología y obstetricia, traumatología y medicina familiar y sea el médico residente de acurdo a su calificación quien escoja la unidad a la que pueda pertenecer, de esta forma se garantiza que todos los hospitales en el país tengan el número adecuado de residentes por especialidad y se elimina para siempre la figura del "residente asistencial" ya que todos pasarían a ser residentes de formación. 
Con este sistema se garantizaría que en nuestro país en un período de 3 o 4 años se cuente con el número suficiente de médicos especialistas, los cuales a su vez podrían ingresar a los cursos de subespecialidad dependiendo de la rama médica en la cual se hayan entrenado.
Esta forma de repartición de las residencias médicas permite formalizar el proceso selectivo de residencias y podría garantizar de alguna manera un mejor nivel en el proceso de formación de los mencionados profesionales lo que a la larga permitirá mejorar la calidad de atención en nuestro país.
Finalmente, es importante rescatar que para hacer medicina de calidad no basta con tener una buena infraestructura si no se trabaja en los mas importante y fundamental que es el médico en si.

"Dondequiera que el arte de la medicina es amado, también hay un amor a la humanidad".-Hipócrates.

"El arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza cura la enfermedad".-Voltaire.

"El buen médico trata la enfermedad; el gran médico trata al paciente que tiene la enfermedad".-William Osler.